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La tarde cae y Julio aún no termina de colocar las mantas con las que recogerá la esencia de un generoso árbol salvadoreño: el Bálsamo.

Desde hace 25 años trabaja en la extracción de la preciosa savia, la cual, posteriormente, se convertirá en un producto medicinal o de belleza.

 El Bálsamo es un árbol robusto cuya resina se extrae de la corteza mediante un largo proceso de extracción que dura aproximadamente dos meses.

La especie salvadoreña es apreciada por sus componentes y su nivel de pureza, sin embargo, a pesar de todas las características especiales que posee, El Salvador está perdiendo, en un porcentaje alarmante, su posicionamiento en el mercado mundial.  

La grave degradación forestal causada por factores sociales, económicos y políticos provoca que la flora medicinal, que incluye al Bálsamo, se convierta en un tema de estudio permanente, enfocado desde el punto de vista cultural, histórico, industrial, ambiental y científico, debido al acelerado proceso de extinción que actualmente viven.

Este árbol fue reconocido y utilizado por los aborígenes de Cuzcaltlán, quienes aprovecharon las propiedades del mismo para sanar enfermedades y crear productos de uso cotidiano. A partir del descubrimiento y posterior conquista española, los europeos trataron de ocultar su valor medicinal  y lo enviaron a España a través de puertos peruanos, razón por la recibió el nombre de Bálsamo del Perú.

La cultura indígena salvadoreña sigue ligada a este árbol, pero las condiciones de cultivo y carencias económicas de quienes los trabajan, los obliga a compartir los espacios de tierra dedicados a ellos en tierras de pastoreo o siembra de otras especies más comerciales como el café.

El apoyo a este sector nunca se había concretado. No existía ninguna política de protección ni de asistencia técnica y crediticia para mejorar las condiciones de quienes lo cultivan y trabajan.

En la actualidad, instituciones educativas como la USAM, UNICAES y el MINED, son conscientes del valor productivo del Bálsamo y sostienen que la asociatividad empresarial es una alternativa estratégica para que  pequeños y medianos empresarios del país, puedan recuperar la producción y comercialización del producto, sin sobre explotarlo y dañar el equilibrio ecológico.

Investigaciones y propuestas han sido llevadas a la mesa y ya se trabaja en un proyecto autosostenible que permita la  recuperación de una práctica ancestral y productiva del país.

 

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